Este proceso se arraiga en un solo propósito: la búsqueda de la conexión con lo divino y la belleza a través de los rituales, en contraposición a la masiva producción actual de imágenes e información.





De esta manera, se explora el sentido que ocupan los rituales en nuestro día a día. A través de la imágenes tomadas lo largo de los últimos años, estas representan las distintas formas en que la existencia se manifiesta, conformándose en un conglomerado de  acciones, intervenciones y actos donde se busca dar cohesión a la experiencia humana.


Se invita a reflexionar sobre la intención como concepto base del ritual, cuyos fines espirituales, sociales, de protección, terapéuticos y sanadores yacen escondidosn en nuestro inconsciente. Las propias imaágenes funcionan como puentes entre los cotidiano y lo trascendente, reforzando vínculos internos.

 

Caracterizados por el uso de la simbología, se crean experiencias estéticas y transformadoras, convirtiendo el espacio ordinario en extraordinario, poniéndose en juego el cuerpo, la emoción y la imaginación como lenguaje.





Dentro de la metodología de del proyecto, el artista plantea la el acto de fotografiar como un momento consciente. Es aquí donde la mente se aquieta frente a la escena a fotografiar, generándose un silencio imperante de querer coexistir con el momento presente, viendo cómo estas fuerzas invisibles captan nuestra atención como mensajes subliminales con la propia vida.

Este entendimiento evidencia la estrecha relación entre la belleza y la espiritualidad, y cómo esta conexión sigue habitando lo cotidiano como en tiempos pasados, sorprendiéndonos al ver la magia oculta en lo ordinario, haciéndolo sagrado al habitar la belleza bajo su propio velo.