Atlas digital:
La identidad como archivo y formas de mirar en la vida contemporánea








Este proyecto investiga cómo el smartphone ha transformado nuestra forma de recordar y de construir memoria. Nuestras galerías virtuales ya no son solo archivos de fotografías: son espacios donde conviven imágenes propias y ajenas, fragmentadas en capturas de pantalla, impulsos de fotografiar, recuerdos, deseos e instantes de la vida cotidiana.


A través de un estudio de imágenes de archivo del propio entorno, (ciudadanos y visitantes de la ciudad de Huete) el proyecto observa qué imágenes permanecen y cuáles desaparecen, entendiendo la permanencia como un gesto significativo dentro de una cultura marcada por la sobreproducción visual. El tiempo tampoco escapa al propio escenario de la ciudad, donde construcciones históricas se congelan en el tiempo entre el olvido y la reconstrucción.




Es así como el smartphone como una puerta de entrada para leer un territorio.

Las imágenes revelan una comunidad donde la vida contemporánea convive con formas de habitar heredadas. Tradiciones, gestos cotidianos y espacios cargados de memoria siguen presentes, aunque transformados por la tecnología y por el paso del tiempo.

La lectura del archivo revela una serie de tensiones entre la ausencia y la permanencia, lo sagrado y el ritual, que atraviesan tanto el territorio como las imágenes que lo representan




Lo rural suele ser un territorio donde la despoblación deja una huella visible. Casas vacías, iglesias en ruinas, caminos abandonados y espacios sin uso hablan de aquello que permanece.
La ausencia no aparece únicamente como pérdida, sino como una forma de presencia. Lo que desaparece continúa organizando el paisaje y la memoria colectiva.



Las tradiciones forman parte de una red de rituales que estructura la vida comunitaria. Es así como lo sagrado va más allá de lo religioso: como aquellos lugares, gestos y objetos donde una comunidad deposita sentido.




Portales que separan lo real de lo ilusorio.





Lo sagrado nos organiza.

En un contexto dominado por la producción masiva de imágenes, resulta revelador preguntarse cuáles sobreviven.

¿Por qué ciertas fotografías permanecen durante años en nuestros dispositivos?

¿Por qué determinados símbolos aparecen una y otra vez en personas distintas?

Más que un archivo fotográfico, la galería del móvil se convierte en un atlas de supervivencias: imágenes que inconscientemente han resistido al olvido.






La exposición propone un recorrido por estas constelaciones visuales, estableciendo relaciones entre el archivo digital y el territorio físico. No busca la representación. Busca la observación de cómo una comunidad construye su memoria simbólica en un momento en el que la tecnología forma parte inseparable de la experiencia cotidiana. Al final, lo sagrado nos organiza, y las imágenes son una constelación que estructura nuestra sociedad, organizándola simbólicamente mientras todo nuestro alrededor cambia.




Las imágenes nos unen.







48W6+4H Huete, Cuenca.
2026


Este archivo se ha construído gracias Isa, Gabi, Sara, Ricardo, Alberto, Esther, Aihnoa, Carmen, Laura, Jesús, Diego, Chemi, Adriana, Kolia, Vicky y Consuelo